Hay lugares del mundo donde el ciclismo funciona por inercia, y hay lugares donde funciona porque la geografía y el clima se alinean. Xàtiva pertenece al segundo grupo. La ciudad se levanta en el centro-sur de la provincia de Valencia, capital de la comarca de La Costera, en un cruce natural entre el litoral mediterráneo y las sierras prelitorales. Esta posición estratégica, a apenas 50–60 km de la ciudad de Valencia y a poco más de una hora de Alicante, convierte a Xàtiva en un hub ciclista poco habitual: puedes entrenar en llano por la mañana y subir un puerto de montaña por la tarde.

El clima es el segundo gran aliado. La comarca disfruta de más de 300 días de sol al año, temperaturas medias que rara vez bajan de 8 °C en invierno y veranos cálidos pero tolerables si se sale temprano. La primavera y el otoño son prácticamente permanentes y permiten rodar en manga corta buena parte del calendario.

Una orografía de cuatro mundos

Desde Xàtiva puedes acceder sin apenas transición a cuatro comarcas con personalidades ciclistas distintas:

  • La Costera: paisaje de huertas, naranjos y olivares, carreteras secundarias tranquilas, perfecto para rodajes largos en llano.
  • La Vall d'Albaida: al sur, terreno ondulado con pueblos como Ontinyent y Bocairent y los primeros puertos serios (Benicadell, Agullent).
  • El Canal de Navarrés: al oeste, valle fluvial estrecho entre sierras, con carreteras espectaculares hacia Enguera, Anna y el embalse de Tous.
  • La Ribera y La Safor: al este, conexión con la costa y terreno llano para ir al mar por Sumacàrcer, Cullera o Gandia.

Carreteras secundarias de calidad

El parcelario agrícola tradicional ha dejado como herencia una red densa de carreteras comarcales (CV-) y caminos asfaltados de concentración parcelaria. La CV-41, la CV-610, la CV-580 y la CV-645 son ejemplos de carreteras con tráfico bajo y firme en general aceptable. El coche no es el rey aquí: lo son el tractor agrícola, el ciclista local y el corredor del sábado por la mañana.

Naturaleza que acompaña

Pedalear por Xàtiva es rodar entre olores: azahar en primavera, pinada mediterránea en verano, tierra mojada en otoño. La Serra Grossa, la Vernissa y el Mondúver son fondos visuales permanentes, y en pocas salidas puedes ver águilas perdiceras, abejarucos, cernícalos y, en los embalses, cormoranes y ánades reales.

Primera visita

Una primera toma de contacto a Xàtiva debería incluir al menos tres días para rodar en las tres direcciones (llano al norte, montaña al sur, valle al oeste) y descubrir qué perfil te pide el cuerpo. La mayoría de ciclistas que llegan por primera vez vuelven; esa es quizá la mejor prueba de que algo funciona.